Con
las autoridades
Las autoridades tienen una importancia y un poder que le han
sido otorgados por la comunidad y por lo tanto, su deber proteger y ayudar a
los ciudadanos.
Debemos respetar a las autoridades y colaborarles para que
podamos convivir con orden y justicia. También es nuestra obligación denuniar
todo tipo de abuso de autoridad o negligencia por parte de quienes se encargan de hacer cumplir la ley.
Un
rey razonable
¿Puedo sentarme?”,
preguntó tímidamente el principito, “Te ordeno que te sientes”, le respondió el
rey, cogiendo majestuosamente un faldón de su manto de armiño.
“Me gustaría ver una puesta del sol…deme ese gusto…ordénele al
sol que se ponga”, pidió el principito.
Si yo le diera a un
general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia,
o de transformarse en ave marina y el general no ejercitase la orden recibida,
¿De quién es la culpa, mía o de él. “La culpa sería de usted”, le dijo el
principito con firmeza. Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada
uno puede dar”. Continuó el rey. “La
autoridad reposa principalmente en la razón”. Yo tengo derecho a exigir
obediencia, porque mis órdenes son razonables”, ¿entonces mi puesta del sol?”,
recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había
formulado.
Tendrás tu puesta del
sol. La exigiré .Pero, según me dicta mi ciencia de gobernante, esperaré hasta
que las condiciones sean favorables”. ¿Y cuándo será eso?” “¡Ejem, ejem!”, le
respondió el rey, consultando previamente un enorme calendario. “¡Ejem, ejem!”
será hacia… las seis de la tarde. Ya verás cómo se me obedece
(Tomado
de “El principito. Antoine de Saint exupéry)
¿Quién manda a quién?
Los pueblos y las ciudades son gobernados por alcaldes; los
departamentos por gobernadores. Las fuerzas armadas tienen autoridad en todo el
territorio nacional, pero, ellos a su vez, obedecen al Ministro de la defensa.
Hay autoridades encargadas de velar por
la salud, la educación, la agricultura, el tránsito y el trabajo. En todas las circunstancias
siempre hay alguien encargado de poner orden y de hacer cumplir las normas. La
máxima autoridad del país es el presidente y el deriva su poder de la elección
ciudadana, por lo tanto, somos nosotros mismos los que designamos a nuestros
gobernante
·
La autoridad es muy diferente al poder
limitado. Algunas personas pueden dominar o esclavizar a otras sin que por ello tenga mínima autoridad. Es posible
que los demás las obedezcan, pero si la
razón por la cual siguen sus instrucciones
o sus órdenes es el miedo, entonces estamos frente al polo opuesto de la
autoridad: la tiranía.
·
La autoridad se entiende, entonces, como
el derecho legítimo de gobernar que se le ha concedido a ciertas personas o
instituciones, para que dirijan las
diferentes actividades de acuerdo
con leyes justas y sensatas. El poder que se deriva de la autoridad está acompañado por el respeto y la admiración hacia esas
personas que se preocupan por el bienestar de la comunidad y por lo tanto,
cualquier acto de crueldad, de
extralimitación o de deshonestidad en el que incurran, hace que esa autoridad
desaparezca y se convierta en un mandato ilegítimo y peligroso que pone en
riesgo la estabilidad y la armonía de la sociedad.
·
La convivencia con las autoridades debe
ser, entonces una relación de respeto mutuo y de constante vigilancia para que
todos cumplamos las leyes y defendamos los derechos fundamentales.
Entre líneas
Una
cuestión de legitimidad
“En nuestra
sociedad se considera legítimo que el gobierno requiera que paguemos impuestos,
pero ilegítimo que un asaltante demande nuestra cartera a punta de pistola. Los
sociólogos se refieren al poder legítimo como “autoridad”.
La
autoridad es el poder que depende del reconocimiento de que una persona tiene
derecho de tomar ciertas decisiones por
los demás. Mientras que el poder depende
solo de la fuerza, la autoridad depende
de ideas de lo que es correcto
(……) La legitimidad del gobierno descansa en el reconocimiento de las
personas de un sistema de reglas formales explícitas.
Estas
reglas especifican quien tiene el derecho de tomar cuales
decisiones y bajo qué condiciones.
Derechos y deberes
De las autoridades
·
Cumplir cabalmente las funciones que le competen y para los cuales
fueron designadas.
·
Ser ejemplo de civismo, de honestidad y de
solidaridad.
·
Conocer las posibilidades y las limitaciones de sus respectivos cargos o funciones.
·
Tratar, en lo posible de prevenir en vez de castigar.
·
Escuchar a los ciudadanos.
·
Actuar coordinada y armónicamente con otras
autoridades.
·
Respetar los derechos fundamentales de los
ciudadanos.
·
Ha que se respete la dignidad propia de su
autoridad.
De los ciudadanos
·
Exigir a las autoridades que cumplan sus
funciones de manera íntegra y eficaz.
·
Protestar ante los excesos y maltratos de los funcionarios.
·
Obedecer
las indicaciones y los mandatos de las autoridades legalmente
constituidas.
·
Colaborar con las autoridades, de tal
forma que se les facilite la misión de
velar por nuestro bienestar.
·
Respetar,
de palabra y de acción, a las personas encargadas de hacer cumplir la ley.
·
Exaltar y reconocer a las personas que han
cumplido valerosa y dignamente las funciones
propias de su cargo. Resulta de
elemental justicia premiar los comportamientos ejemplares de aquellas
personas que han ido más allá del simple cumplimiento de su deber y han
tenido comportamientos altruistas o heroicos.
Favorece la convivencia con las autoridades
·
Dialogar. Estar dispuestos a escuchar a
las autoridades y estar, también, permanentemente en comunicación con ellas.
Cuando los ciudadanos y las autoridades
dialogan, se evitan las
arbitrariedades y se previenen
muchos delitos y amenazas contra la
ciudadanía.
·
Estar al tanto de las funciones de las
diferentes autoridades y conocer hasta
donde llegan sus poderes y su capacidad
de intervenir.
·
No esperar a ser sancionados para comenzar a respetar las normas. Actuar
de manera cívica y conciente es una
forma de evidenciar nuestra madurez y
nuestro derecho a llamarnos miembros de
una comunidad.
·
No buscar la manera de evitar las sanciones acudiendo a la famosa
“viveza” que tantos problemas acarrea a
una comunidad donde cada cual cree que
ser responsable y solidario es ser tonto
o cobarde.
·
Informar oportuna y verazmente a las autoridades. Las falsas alarmas y las
calumnias son una forma de delito que
distrae a las autoridades de sus reales
responsabilidades y deja desprotegidos a los ciudadanos que sí están en peligro
real.
·
No imponer la ley por nuestra propia mano.
·
Las autoridades han sido creadas,
precisamente para evitar la ley del talión que cambia la justicia por la venganza y crea una serie inacabable de
retaliaciones y odios.
·
Educar a nuestros hijos y a nuestros alumnos en el respeto y la admiración por las
autoridades, ya que ellas representan
nuestro avance en el grado de civilización, ya que ellas representan
nuestro avance en el grado de nuestra capacidad de solucionar, inteligentemente,
las dificultades propias de la
convivencia.
·
No enfrentarlas como enemigos. Ellas son
nuestras aliadas en la difícil tarea de
construir vida ciudadana
Perjudica la convivencia con las autoridades
·
La desinformación. Las autoridades que
permanecen aisladas de la ciudadanía tienen grandes dificultades a la hora de
cumplir sus funciones y son más
`propensas cometer abusos y extralimitaciones.
·
El no acatamiento de las normas. Las
leyes, al contrario de lo que se afirma ingenuamente, sí han sido hechas para cumplirlas y no
respetarlas trae, inevitablemente dolorosas consecuencias.
·
El desconocimiento de las normas y leyes que rigen nuestras actividades. Si
deseamos que se respeten nuestros derechos, lo más elemental es conocer
las reglas de juego que la sociedad ha
establecido.
·
La incoherencia. Sí exigimos el
cumplimiento de las normas , no podemos pretender que se hagan excepciones con nosotros mismos o nuestros allegados. La
ley es como un dique que puede venirse
abajo a base de pequeñas filtraciones.
·
La visión equivocada de que las
autoridades son dueñas de nuestras vidas
y que pueden disponer de nosotros y de
nuestros bienes a su antojo. Este concepto es el que lleva a convertir a los
funcionarios en enemigos de la
comunidad. Cuando las autoridades caigan
en esta actitud es nuestro deber
denunciarlas.
·
Remitir nuestros problemas a las
autoridades.
·
No todos los sucesos de la comunidad atañen a las autoridades y la mayoría pueden
ser y deben ser solucionados por nosotros mismos.
Respeto no temor
Tener autoridad no es ser
autoritario, es decir, actuar por la
fuerza sin tener en cuenta la opinión de los demás
La autoridad se gana infundiendo
respeto y no temor. Los colombianos esperamos
eso de nuestras autoridades; respeto. Y si además recibimos un trato cálido y afectuoso, sobre
todo los niños, ese respeto crecerá y se
transformará en confianza y solidaridad.
Esperamos, pues, unas
autoridades que se preocupen por nuestro
bienestar.
Tomado
de: El libro de la convivencia….Editorial EL TIEMPO
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